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viernes, 26 de abril de 2013

Quiero creer en ti Chávez…

Quiero creer en ti Chávez
Quiero creer en ti Maduro

J R fuser.Revolucionario291@gmail.com
La Guarura


Pero como creer en ustedes compañeros cuando me dijeron que acabarían con los privilegios, los burócratas, el nepotismo en la administración pública, la corrupción.

Y hoy a 14 años, y a tu partida compañero Chávez, no solo siguen incumplidas estas promesas, si no que peor se han multiplicado.

El pueblo, el mismo que hoy te llora Chávez y te jura lealtad de la cual se le es extensiva al compañero Maduro, ha denunciado sin ser escuchado sobre la boliburguesia, que no es un mito ni cuento de camino.


Cuantos camaradas que pateaban el cerro con nosotros, hoy siguen con sus camisa del Che y sus discursos izquierdistas, pero viajando en carros de lujos y motos que parecen salida de una película del futuro y con mas escoltas que pueblo.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti compañero Maduro.


Pero ¿cómo?, como me hablas de revolución, de socialismo, de amor y lealtad al pueblo, me presentas cifras de reducción de la pobreza, de crecimiento económico, de coeficiente Gini, sin que aun en mi ignorancia de pueblo, que la interpreto como sabiduría de calle, no logro entender.

No niego que hemos dado pasos adelantes, pero todavía compañeros, seguimos en los cerros, marginados, hacinados y mas manipulados que nunca, peor aun, nunca ante la demagogia y el populismo habían sido tan revolucionaria y progresiva.

Cada paso que damos, que intentamos dar, es traicionado impunemente por burócratas.

Hay están a la orden del día para deformar los consejos comunales, por ejemplo, convertidos en su mayoría en plataformas de proselitismo politiquero, tráfico de influencia y en escuelas de burócratas, en fin caricaturas mal dibujadas de “cuadros Políticos de la revolución”, al mejor estilo de la 4ta. Republica, del Punto Fijismo, del cual te levantase en armas y rebelión y correctamente criticabas compañeros Chávez.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti compañero Maduro.


Pero como creer, cuando en menos de 15 minutos, si es que no hay una falla en el sistema, viajando en el metro de Caracas, puedo palpar, sentir, vivir, sufrir, las intactas y profundas diferencias y desigualdades entre los del cerro, los del barrio y los de la “sociedad civil”, de las urbanizaciones, los del este.

Aun recuerdo, no grabado en mi memoria porque esta con el tiempo suele fallarte, si no en mi casete TDK, tu discurso la noche del 6 de diciembre de 1998 en el Ateneo de Caracas. Te acuerdas de ese discurso, mejor aún, el del cierre de campaña de ese año en la Avenida Bolívar de Caracas, que te elevaron en una grúa y con reflectores gigantes alumbraban hacia las torres de Parque Central y el edificio de la CTV y tú señalando los nichos y símbolos de la corrupción del punto fijismo. No me lo contaron, yo estuve ahí.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,


Pero compañeros, me es imposible no tenerles desconfianza, no dudar, cuando, aun en el barrio donde me forme, naci, me crie, que se creó como un campo de refugiados marginados, donde nos construían casa cada periodo electoral, pero que no aguantaban un palo de agua por se caían como torres de naipes que soplas o mojas. En ese barrio de Tacagua, aun quedan cientos de familias en condiciones de pobrezas, olvidados, esperando las promesas de una vivienda digna. Y saben, quien les escribe tiene 36 años 20 de ellos en ese querido y maltratado barrio.

Hoy no te lloro compañero Chávez, porque mis lagrimas no son de un día, son de todos los días, de ver con impotencia que apenas a 2 horas de Caracas, hay pueblos, con calles de tierras, sin pavimentar, ranchos de tablas y escombros. Lotes inmensos de tierras ociosas y trabajadores que trabajando en “granjas”, son tratados como en la época feudal.

Tierras, que cuando el pueblo se organiza y decide hacer algo con ellas, aparecen los dueños de la nada y lo peor, protegidos del mismo ejercito bolivariano que hoy te llora y te juran lealtad compañero Chávez.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,


Pero es imposible, cuando veo hospitales públicos destrozados o en eterno proceso de remodelación, con los trabajadores siendo atropellados, con el pueblo “paciente” mendigando una atención que es un derecho.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

Sé, que ha hecho mucho, pero no ha sido suficiente y se ha podido lograr más, sé que muchos me atacaran, me dirán infiltrado, quinta columna, resentido, pitiyanqui, que no entiendo que esto es un proceso, etc. Y tendrán poderosos argumentos lógicos, los mismos que desde la poderosa maquinaria de propaganda oficial se les ha prefabricado.

Te fuiste compañeros Chávez y no te pude hablar cara a cara y conversar, pero es ingenua mi aspiración, porque cada día eras más, y más inaccesible, la burocracia, esa que se conformo de una pequeña burguesía radicalizada, cada día te alejaba del pueblo bajo la excusa, nada exagerada del magnicidio, pero que ellos supieron usarla magistralmente en función de sus intereses y objetivos.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,


Pero veo la “mala leche” del hermano Sabino, de los compas de la UNETE en Maracay, del Compa de Cumana, los más de 300 campesinos, todos asesinados y dudo.

No dudo que hay, existe una conspiración desde adentro de del movimiento y lógico desde afuera, de los enemigos históricos del pueblo pobre y de los trabajadores, de la revolución socialista, pero compadre, compañero, Chávez, compañero Maduro, no basta con besar crucifijos, exhortar a la paz, a la reflexión, en vez en cuando una arenga con olor a amenaza.

Ustedes más que nadie saben, que nunca el lobo feroz se sentara con el rebaño de ovejas y ovejos, sin sentir la seducción de comerles, atacarles y sentirse que les pertenece por considerarse ser superior.

Este pueblo noble, pero no estúpido les otorgo votos de confianza, te despidió con honores a ti compa Chávez, y reconoce tu esfuerzos, pero mi pana, no fue suficiente y tu mejor que nadie, sabes que cada hermano, hermana del pueblo, hay en su interior un sentimiento de duda, de desconfianza, de ¡ ¿por qué (s)?!.

Estas increíbles movilizaciones para acompañarte en tu partida, son las mismas del 11,12,13 de Abril del 2002, la misma del 27 de febrero 1989, que te sorprendió, que les sorprendió a todos, y que muestra como nos subestiman y mas allá del discurso no nos tienen confianza, nos temen, y por no tener dirección propia, alternativa propia, nos refugiamos en ustedes, pero hoy me preocupo que bajo los abstracto, y conscientes de los discursos, no están convenciendo, obligando a los rebeldes, de una obstinada y antagónica conciliación social, con una clase social que por siempre nos desprecia.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,


Pero como creer en ti, en ustedes compañeros, cuando una vez demostrado con estas movilizaciones que estamos dispuesto de ir hasta el final con la revolución, ustedes solo se limitan a contenernos con sus discursos perfectamente elaborados, que quizás sean honesto pero que la historia ha demostrado que son inútiles. Que más temprano que tarde terminaremos derrotados, ofreciéndoles progresivamente a nuestros enemigos históricos que recuperen sus fuerzas para volver a cargar sobre nosotros con más fuerzas que la última vez.

Compañero Chávez, descanse en paz, mis respetos y mi fraterno y solidario por siempre, le agradezco haber encendido en mí la chispa de la revolución necesaria, pero le reprochare siempre su intento de contener el fuego revolucionario que en mi género esa chispa.

Su lugar a la historia bien lo tendrá merecido, será el sabio tiempo que en sus ciclos le irá dando su justa ubicación.

Pero como usted bien lo sabía y lo afirmo ante de su partida, la lucha sigue, nos dejas tu legado de aciertos y errores, en mi la duda, quizás necesaria.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,

Pero la realidad de la calle no me deja, me abruma, es superior a tus discursos y a la cifras de tus burócratas.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

Pero reconozco que tampoco estoy contra a ti.

Pero la respuesta creo está en la calle, en el pueblo que te ama, te llora y grita, tu vives… ¡la lucha sigue!

En una lugar de Caracas, en este mundo paralelo, la madrugada del 15 después de tu funeral del 14, de marzo del 2013.

Quiero creer en ti maduro

Pero como creer en ustedes compañeros cuando me dijeron que acabarían con los privilegios, los burócratas, el nepotismo en la administración pública, la corrupción.

Y hoy a 14 años, y a tu partida compañero Chávez, no solo siguen incumplidas estas promesas, si no que peor se han multiplicado.

El pueblo, el mismo que hoy te llora Chávez y te jura lealtad de la cual se le es extensiva al compañero Maduro, ha denunciado sin ser escuchado sobre la boliburguesia, que no es un mito ni cuento de camino.

Cuantos camaradas que pateaban el cerro con nosotros, hoy siguen con sus camisa del Che y sus discursos izquierdistas, pero viajando en carros de lujos y motos que parecen salida de una película del futuro y con mas escoltas que pueblo.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti compañero Maduro.


Pero ¿cómo?, como me hablas de revolución, de socialismo, de amor y lealtad al pueblo, me presentas cifras de reducción de la pobreza, de crecimiento económico, de coeficiente Gini, sin que aun en mi ignorancia de pueblo, que la interpreto como sabiduría de calle, no logro entender.

No niego que hemos dado pasos adelantes, pero todavía compañeros, seguimos en los cerros, marginados, hacinados y mas manipulados que nunca, peor aun, nunca ante la demagogia y el populismo habían sido tan revolucionaria y progresiva.

Cada paso que damos, que intentamos dar, es traicionado impunemente por burócratas.

Hay están a la orden del día para deformar los consejos comunales, por ejemplo, convertidos en su mayoría en plataformas de proselitismo politiquero, tráfico de influencia y en escuelas de burócratas, en fin caricaturas mal dibujadas de “cuadros Políticos de la revolución”, al mejor estilo de la 4ta. Republica, del Punto Fijismo, del cual te levantase en armas y rebelión y correctamente criticabas compañeros Chávez.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti compañero Maduro.


Pero como creer, cuando en menos de 15 minutos, si es que no hay una falla en el sistema, viajando en el metro de Caracas, puedo palpar, sentir, vivir, sufrir, las intactas y profundas diferencias y desigualdades entre los del cerro, los del barrio y los de la “sociedad civil”, de las urbanizaciones, los del este.

Aun recuerdo, no grabado en mi memoria porque esta con el tiempo suele fallarte, si no en mi casete TDK, tu discurso la noche del 6 de diciembre de 1998 en el Ateneo de Caracas. Te acuerdas de ese discurso, mejor aún, el del cierre de campaña de ese año en la Avenida Bolívar de Caracas, que te elevaron en una grúa y con reflectores gigantes alumbraban hacia las torres de Parque Central y el edificio de la CTV y tú señalando los nichos y símbolos de la corrupción del punto fijismo. No me lo contaron, yo estuve ahí.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,


Pero compañeros, me es imposible no tenerles desconfianza, no dudar, cuando, aun en el barrio donde me forme, naci, me crie, que se creó como un campo de refugiados marginados, donde nos construían casa cada periodo electoral, pero que no aguantaban un palo de agua por se caían como torres de naipes que soplas o mojas. En ese barrio de Tacagua, aun quedan cientos de familias en condiciones de pobrezas, olvidados, esperando las promesas de una vivienda digna. Y saben, quien les escribe tiene 36 años 20 de ellos en ese querido y maltratado barrio.

Hoy no te lloro compañero Chávez, porque mis lagrimas no son de un día, son de todos los días, de ver con impotencia que apenas a 2 horas de Caracas, hay pueblos, con calles de tierras, sin pavimentar, ranchos de tablas y escombros. Lotes inmensos de tierras ociosas y trabajadores que trabajando en “granjas”, son tratados como en la época feudal.

Tierras, que cuando el pueblo se organiza y decide hacer algo con ellas, aparecen los dueños de la nada y lo peor, protegidos del mismo ejercito bolivariano que hoy te llora y te juran lealtad compañero Chávez.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,


Pero es imposible, cuando veo hospitales públicos destrozados o en eterno proceso de remodelación, con los trabajadores siendo atropellados, con el pueblo “paciente” mendigando una atención que es un derecho.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

Sé, que ha hecho mucho, pero no ha sido suficiente y se ha podido lograr más, sé que muchos me atacaran, me dirán infiltrado, quinta columna, resentido, pitiyanqui, que no entiendo que esto es un proceso, etc. Y tendrán poderosos argumentos lógicos, los mismos que desde la poderosa maquinaria de propaganda oficial se les ha prefabricado.

Te fuiste compañeros Chávez y no te pude hablar cara a cara y conversar, pero es ingenua mi aspiración, porque cada día eras más, y más inaccesible, la burocracia, esa que se conformo de una pequeña burguesía radicalizada, cada día te alejaba del pueblo bajo la excusa, nada exagerada del magnicidio, pero que ellos supieron usarla magistralmente en función de sus intereses y objetivos.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,

Pero veo la “mala leche” del hermano Sabino, de los compas de la UNETE en Maracay, del Compa de Cumana, los más de 300 campesinos, todos asesinados y dudo.

No dudo que hay, existe una conspiración desde adentro de del movimiento y lógico desde afuera, de los enemigos históricos del pueblo pobre y de los trabajadores, de la revolución socialista, pero compadre, compañero, Chávez, compañero Maduro, no basta con besar crucifijos, exhortar a la paz, a la reflexión, en vez en cuando una arenga con olor a amenaza.

Ustedes más que nadie saben, que nunca el lobo feroz se sentara con el rebaño de ovejas y ovejos, sin sentir la seducción de comerles, atacarles y sentirse que les pertenece por considerarse ser superior.

Este pueblo noble, pero no estúpido les otorgo votos de confianza, te despidió con honores a ti compa Chávez, y reconoce tu esfuerzos, pero mi pana, no fue suficiente y tu mejor que nadie, sabes que cada hermano, hermana del pueblo, hay en su interior un sentimiento de duda, de desconfianza, de ¡ ¿por qué (s)?!.

Estas increíbles movilizaciones para acompañarte en tu partida, son las mismas del 11,12,13 de Abril del 2002, la misma del 27 de febrero 1989, que te sorprendió, que les sorprendió a todos, y que muestra como nos subestiman y mas allá del discurso no nos tienen confianza, nos temen, y por no tener dirección propia, alternativa propia, nos refugiamos en ustedes, pero hoy me preocupo que bajo los abstracto, y conscientes de los discursos, no están convenciendo, obligando a los rebeldes, de una obstinada y antagónica conciliación social, con una clase social que por siempre nos desprecia.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro,


Pero como creer en ti, en ustedes compañeros, cuando una vez demostrado con estas movilizaciones que estamos dispuesto de ir hasta el final con la revolución, ustedes solo se limitan a contenernos con sus discursos perfectamente elaborados, que quizás sean honesto pero que la historia ha demostrado que son inútiles. Que más temprano que tarde terminaremos derrotados, ofreciéndoles progresivamente a nuestros enemigos históricos que recuperen sus fuerzas para volver a cargar sobre nosotros con más fuerzas que la última vez.

Compañero Chávez, descanse en paz, mis respetos y mi fraterno y solidario por siempre, le agradezco haber encendido en mí la chispa de la revolución necesaria, pero le reprochare siempre su intento de contener el fuego revolucionario que en mi género esa chispa.

Su lugar a la historia bien lo tendrá merecido, será el sabio tiempo que en sus ciclos le irá dando su justa ubicación.

Pero como usted bien lo sabía y lo afirmo ante de su partida, la lucha sigue, nos dejas tu legado de aciertos y errores, en mi la duda, quizás necesaria.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

En ti Maduro
,

Pero la realidad de la calle no me deja, me abruma, es superior a tus discursos y a la cifras de tus burócratas.

Quiero creer en ti compañero Chávez.

Pero reconozco que tampoco estoy contra a ti.

Pero la respuesta creo está en la calle, en el pueblo que te ama, te llora y grita, tu vives… ¡la lucha sigue!



En una lugar de Caracas, en este mundo paralelo,

la madrugada del 15 después de tu funeral del 14, de marzo del 2013.

J R fuser. Revolucionario291@gmail.com

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