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Asamblea de trabajadores en la UCV |
Por Nelson Gámez
La importancia de enarbolar la autonomía,
la independencia política y la unidad de la
clase trabajadora en sus luchas actuales
El 2018 arrancó con nuevos vientos que intentaban contrarrestar los efectos nocivos de la brutal ofensiva política, económica y social del gobierno, y las huracanadas ráfagas de la hiperinflación que destruían todo a su paso, entre ellos, la capacidad de compra de los salarios de la clase trabajadora venezolana. Con enero llegaron las primeras y tímidas manifestaciones, casi que individualizadas o de pequeñísimos grupos, de dirigentes sindicales y algunos trabajadores y trabajadoras de base, que jugándose el pellejo se atrevían a reclamar mejores salarios capaces de recomponer su capacidad adquisitiva.
Efectivamente no fueron muy notorias estas luchas y hasta parecían quiméricas, si se tenía en cuenta que sólo cinco o seis meses atrás la gran rebelión contra Maduro había sido sofocada fruto de la criminal acción ejercida por el gobierno a través de su aparato represivo y al desgaste político y físico, no menos criminal, al que la condujeron todos los integrantes de la mal recordada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), quienes terminaron de espaldas a la población y de los luchadores, desarrollando una negociación que le brindó un importante tanque de oxígeno al gobierno y al régimen.