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jueves, 18 de septiembre de 2014

Gobierno emplea su fuerza represiva para reactivar las operaciones de Sidor

Un contingente de la GNB se instaló en la rampa de la Acería de Planchones 
Foto cortesía

Correo del Caroní
Clavel A. Rangel Jiménez 
17.09.2014


Quebrar la huelga generada por los desatinos de una arbitraria negociación contractual a como dé lugar es política de Estado en la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), cuyas acerías (Planchones y Palanquillas) centran los esfuerzos intimidatorios de un gobierno que mantiene como única salida al conflicto el reconocimiento sin chistar del contrato colectivo impuesto en la madrugada del 14 de agosto pasado.

En un tercer intento para reactivar las acerías, el Gobierno utilizó todos sus recursos para presionar a los trabajadores a que desistieran de la protesta y aceptaran el contrato colectivo que, a un mes de su firma, no ha sido presentado legalmente a los sidoristas.


En el portón III de Sidor, por tercer día consecutivo, se instaló una alcabala del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin); el servicio de inteligencia irrumpió en la casa del trabajador Javier José Rodríguez y se le dijo a su familia que se le buscaba por “desestabilizar” al país; en las acerías de Palanquillas y Planchones desplegaron un contingente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y a los trabajadores que manifestaban en la planta se les amenazó con más calificaciones de despido.

La estrategia fue reforzada con una publicación en un medio regional en el que el viceministro del Trabajo, Elio Colmenares, dijo que no había posibilidad de reanudar la discusión del contrato y tampoco veía posibilidades de conciliación en el caso de las 13 calificaciones de despido solicitadas por Sidor.

Bajo ese panorama, la directiva procedió la tarde de este miércoles a drenar el horno 1 de la Acería de Planchones (que quedó afectado luego del improvisado arranque la noche del martes) y retomar las operaciones en el horno 6; los únicos que funcionan de los cuatro hornos de fusión.

A los empleados de las otras áreas, que intentaron entrar a la acería, se les amenazó con gases lacrimógenos, mientras uno de los militares de la directiva les gritaba: “traición a la patria”.

De esa manera lograron colocar en operaciones la Acería de Planchones que funciona a menos de su capacidad instalada.

Los gerentes explicaron al personal de guardia las bondades del nuevo contrato colectivo e informaron que a partir del lunes comienza el conteo para el cálculo de las utilidades; ese último punto significó el punto de quiebre.

Sobre las presiones, el presidente del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y Sus Similares (Sutiss), José Luis Hernández, pidió a los sidoristas mantenerse “unidos” para exigir que se discutan las cláusulas económicas que se analizaron con un sector del sindicato.

Forzado
Sobre el arranque la noche del martes, el técnico fundidor José Jiménez contó que las operaciones se retomaron bajo “amenaza”. “Propuse a la representación de la empresa que el planteamiento de arranque debía hacerlo a las demás cuadrillas porque eso requería unas condiciones mínimas, y que si no se hacía así en vez de solucionar un problema se iba a acarrear otro, como en efecto pasó”, contó.

El delegado de prevención, Carlos Ramírez, responsabilizó a los militares de los daños. “Los responsables son los militares, los representantes de las empresas que obligaron a los trabajadores a arrancar sin tener las condiciones”.

La acería cumple este miércoles 13 días de paro. Los empleados exigen conocer las actas originales del contrato, cuya firma el Gobierno anunció la madrugada del 14 de agosto.

Calificaciones en veremos
Los 13 trabajadores de Sidor calificados de despido no han sido atendidos formalmente. El delegado Fernando Pirela indicó que la Inspectoría del Trabajo informó que el procedimiento no estaba en sus manos, sino en la Inspectoría Nacional.

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