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viernes, 5 de agosto de 2011

Todo sea por ALCASA





Clavel A. Rangel Jiménez
FOTO WILMER GONZÁLEZ 
Viernes, 05 de Agosto de 2011

La marcha recorrió la avenida Guayana, desde la redoma La Piña hasta Alcasa.
Freddy Peinado, con 20 años de servicios, lo tiene muy claro. "Si no tenemos la producción no nos podrían pagar los beneficios que nos deben".



Coincide Nacive Díaz (trabajadora con 23 años de servicio), quien señala: "Queremos inversiones ya ¿por qué? Porque ya estamos cansados de estar atendiendo solicitudes que Chávez nos ha pedido".
 
Es el sentimiento de los alcasianos puesto de manifiesto en la movilización de este jueves, en la que nuevamente la dirigencia sindical se mostró unida, consciente de la necesidad de fortalecer la lucha a favor de una empresa bajo amenaza de "cierre técnico". Los trabajadores emplazan al mandatario nacional Hugo Chávez a voltear la mirada hacia la industria del aluminio.

Todos los modelos políticos ideados por el gobierno del presidente Hugo Chávez se aplicaron en la fábrica pero, esta vez, el tubo de ensayo se resquebraja.

La fractura llevó este jueves a la dirigencia a caminar entrelazada. Belinda Ortiz. Octavio Pacheco. José Gregorio Blanco. José Gil. Arquímedes Hidalgo. Diego Castro. Henry Arias. Todos candidatos a las elecciones de Sintralcasa, apartaron la propaganda y se centraron en exigir inversiones para la pionera del aluminio.

La dirigencia, separada por amplias aceras políticas, se reunió por tercera vez para exigirle al primer mandatario que los escuche. Esa consigna resonó ayer con la voz de los alcasianos desde la redoma de CVG Bauxilum (La Piña) hasta los portones de CVG Alcasa.

Tres días de protestas que propician reflexión en el resto de las empresas del aluminio, aquellas que -pese al silencio de sus gerentes y presidentes- también se desangran financieramente. ¿La diferencia? Alcasa tocó fondo.

Privatizaciones encubiertas
El secretario general de Sintralcasa, José Gil, ha dicho que la política que ha emprendido el Ejecutivo es similar a la de la privatización pero con consecuencias peores en Alcasa.

Se refiere a la indiferencia económica con la que el Ejecutivo observa a la fábrica. “Ahora nos toca a nosotros, como principales dolientes, asumir”.

Hoy, cuando el Plan Guayana Socialista ha pasado de moda en el vocabulario oficial, los alcasianos miran a las empresas hermanas tomar los salvavidas del préstamo de trasnacionales como Glencore y Noble que, hábilmente y al contrario del Gobierno, están ofreciendo efectivo inmediato a cambio de la producción.

La firma del contrato con Glencore con CVG Bauxilum no pasó desapercibida en la movilización. Jhoan Rodríguez, un participante de las mesas del control obrero, invitó a sus compañeros a voltear la mirada a esa empresa y contemplar cómo -sin anunciarse- se produce una privatización encubierta.

Ese escenario no está descartado. Saben que la visita de empresarios chinos contempla un panorama parecido pero con otros aliados de corte -supuestamente- socialistas.

¡Escúchenos!
Una vez en el portón de la fábrica y tras el mañanero recorrido por la avenida Guayana, los dirigentes sindicales invitaron al presidente Chávez a no escuchar voces agoreras.

“Presidente, el llamado es con usted, no se haga de la vista gorda. Presidente hay un problema en Guayana y es serio. Se trata de más de 26 mil trabajadores en Guayana que tienen riesgos de perder sus puestos de trabajo. Es seria la situación y es por eso que sectores, que siempre han estado divididos, hoy nos estamos encontrando por las inversiones”.

La espera se ha agotado y ya no queda tiempo, resaltó José Gil. “El Plan Guayana Socialista indicó un rumbo, nosotros cumplimos nuestro papel, quedando pendiente una fase de inversión por parte del Estado. Fase que no se ha cumplido y fase que estamos reclamando. No tenemos tiempo para las esperas burocráticas”.

Al lado de los alcasianos marcharon los trabajadores de Norpro de Venezuela y Refractarios Orinoco, una pequeña representación de las empresas nacionalizadas que -como el resto- sucumbieron a la desidia estatal.

William Vicent, vocero de los trabajadores de Norpro, también intervino en su invitación al “comandante”.

Hacia dentro
En medio de la discusión también hubo espacios para la crítica. No ha sido el común pero sí el pensamiento del vocero de la Unión Nacional de Trabajadores (Unete), Denny Sucre.

El dirigente cree que si, hace un año y dos meses, la dirigencia de Sintralcasa se hubiese sumado a trabajar con el presidente, Elio Sayago, la historia fuese otra. “A estas alturas, no estuviésemos como estamos”.

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