Por: Laclase.info
Este jueves 14 de mayo fue un día de auténtico carnaval en las inmediaciones de la inspectoría del trabajo “Pipo” Arteaga en la ciudad de Valencia. Cientos de trabajadores se concentraron en una emotiva expresión de unidad y fraternidad para celebrar lo que a su juicio es el inicio de un proceso irreversible de reinstalación a sus puestos de trabajo de los cuales fueron votados en forma arbitraria e ilegal, gracias al siniestro acuerdo pactado entre empresarios y burócratas sindicales pro-gubernamentales, los cuales fueron avalados por los funcionarios del Ministerio del Trabajo.
Con fuertes abrazos los trabajadores de Chrysler, General Motor, Coca-Cola, Filtros Wix, Ajeven, Vicson, y Polar planta de cereales se daban ánimo y se auguraban que muy pronto estarían de nuevo en la producción. Un lindo espectáculo de hermandad y de genuina alegría como hacía mucho tiempo no se observaba, toda vez que en los últimos años la clase trabajadora venezolana -en particular la de la zona industria de Valencia-, ha sido duramente castigada con el desconocimiento de sus organizaciones sindicales, con las negativas a negociar contratos colectivos o la violación de los vigentes, la criminalización de la protesta, la pulverización de su salario y la violenta e inhumana acción de los despidos que condena sin piedad a miles de familias.
El motivo de esta inmensa alegría no era otro que el anuncio hecho por el Ministro del Trabajo, quien notificó a los representantes de los despedidos que había dado un plazo perentorio de quince días a los funcionarios de la Inspectoría Regional de Trabajo para que adelantaran los trámites administrativos correspondientes que conduzcan a la reinstalación a sus puestos de trabajo a los obreros víctimas de los despidos masivos. Mejor motivo para celebrar no podía existir.