Por Javier Leonforte
El Socialista
La plataforma Netflix está transmitiendo en todo el mundo una serie producida por la televisión estatal rusa, estrenada en el centésimo aniversario de la revolución de octubre de 1917, con ocho capítulos sobre la vida de León Trotsky “el rostro de una revolución”. Contiene importantes falsificaciones históricas al servicio de justificar al estalinismo y desprestigiar la revolución bolchevique.
Asesino sanguinario, burócrata manipulador, arribista pequeñoburgués, machista, engreído y ególatra son algunas de las características personales que se muestran a través de “escenas de ficción” al servicio de difamar a León Trotsky en la producción de la televisión rusa, férreamente controlada por su presidente Vladimir Putin. Frente al aniversario de la revolución de octubre de 1917 encabezada por Lenin y Trotsky, el gobierno ruso de Putin definió no realizar homenajes ni actos oficiales, pero sí lanzó esta serie a través de la TV estatal que ahora llegó, a través de Netflix, a las pantallas de todo el mundo.
El objetivo del gobierno de Putin es difamar a Trotsky, a Lenin y a los bolcheviques para que los trabajadores nunca más sigan su ejemplo revolucionario. La aguda crisis capitalista que recorre el mundo y la permanente movilización de las masas siguen preocupando a todos los gobiernos burgueses que tienen que ensuciar al marxismo y a los revolucionarios frente a las nuevas generaciones. Este es el objetivo profundamente político de la serie rusa.
La plataforma Netflix está transmitiendo en todo el mundo una serie producida por la televisión estatal rusa, estrenada en el centésimo aniversario de la revolución de octubre de 1917, con ocho capítulos sobre la vida de León Trotsky “el rostro de una revolución”. Contiene importantes falsificaciones históricas al servicio de justificar al estalinismo y desprestigiar la revolución bolchevique.
Asesino sanguinario, burócrata manipulador, arribista pequeñoburgués, machista, engreído y ególatra son algunas de las características personales que se muestran a través de “escenas de ficción” al servicio de difamar a León Trotsky en la producción de la televisión rusa, férreamente controlada por su presidente Vladimir Putin. Frente al aniversario de la revolución de octubre de 1917 encabezada por Lenin y Trotsky, el gobierno ruso de Putin definió no realizar homenajes ni actos oficiales, pero sí lanzó esta serie a través de la TV estatal que ahora llegó, a través de Netflix, a las pantallas de todo el mundo.
El objetivo del gobierno de Putin es difamar a Trotsky, a Lenin y a los bolcheviques para que los trabajadores nunca más sigan su ejemplo revolucionario. La aguda crisis capitalista que recorre el mundo y la permanente movilización de las masas siguen preocupando a todos los gobiernos burgueses que tienen que ensuciar al marxismo y a los revolucionarios frente a las nuevas generaciones. Este es el objetivo profundamente político de la serie rusa.



