
Por Lucha Internacionalista/UIT-CI
El Estado español ha desencadenado todo su aparato represivo para parar el referéndum del 1 de octubre: suspensión de facto de la autonomía, traslado de miles de policías antidisturbios a Barcelona para evitar el 1-O, prohibición de actos, confiscación de material político y de papeletas, amenazas a los medios de comunicación, registros en instituciones y el intento de registro a la sede de la CUP, procesamientos de cargos públicos, calificación de las manifestaciones como sedición o rebelión que suponen penas de prisión... Esta batería de medidas represivas que supone un estado de excepcionalidad, no sólo va contra el Gobierno catalán o el Parlamento, ni siquiera contra el sector del pueblo que quiere la independencia: el ataque del estado es contra todo el pueblo catalán y por extensión, contra el resto de pueblos del estado. Al pueblo catalán porque le niega el derecho a la soberanía y a decidir, al resto de pueblos porque la represión que hoy se ejerce contra Cataluña mañana será contra quien lo cuestione. Así lo entiende cada día más gente en todo el Estado, que por eso también reprime Madrid o Zaragoza prohibiendo actos y permitiendo la impunidad de los grupos fascistas. Si el pueblo catalán decide, los otros seguirán el ejemplo, no sólo por cuestiones nacionales, sino también sociales y la Monarquía tiene los días contados. Si por el contrario es el sido quién aplasta el movimiento, esta misma violencia será una amenaza permanente para los y por las trabajadoras y los pueblos del estado.



















