Juan Linares
El salario mínimo nacional mensual actualmente está en 6.746,98 bolivares, el salario diario es de 224,90 bolivares, este es un salario que no alcanza para comer más de diez dias al mes, imagínense un hogar donde la familia este conformada por los padres y 4 hijos adolescentes, esos padres hacen milagros con un sueldo mínimo. El que vive bien con un alto sueldo no les preocupa esa situación, puede darse el lujo de comprar a los buhoneros y bachaqueros los productos de primera necesidad con sobreprecios, pero los que tienen bajos salarios hacen grandes sacrificios para mal alimentarse y vestirse, por más que algunos camaradas que viven el país de Alicia y sus maravillas digan lo contrario y hasta nos creen estúpidos cuando algunos “expertos” tratan de ocultar el hambre hablando del índice de obesidad en los jóvenes producto de comer tanta harinas y fritangas y algunos asiduos a los fastfood.
Una interrogante que pueda ser que los economistas expliquen, en qué país del mundo un kilo de carne o un kilo de queso tiene más valor que un salario mínimo diario. Un kilo de quinchoncho o frijol tiene precio en un supermercado de Ciudad Bolívar o Ciudad Guayana de 242 bolivares y una lata de atún de 250 gramos supera un salario mínimo diario. Un kilo de papas a 233 bolivares. En el estado Bolívar el kilo de carne tiene un valor de mil bolivares, el kilo de queso blanco 700 bolivares, como se puede comer con un salario mínimo. A todo esto hay que agregar el sobreprecio, la inflación, la escasez, desabastecimiento y la corrupción; asimismo la terquedad de un gobierno de mantener un perverso control de cambio y no saber cómo puede controlar los precios y la especulación con organismos como el CENCOEX, SENIAT Y SUNDDE.
Otro detalle es la falta de apoyo del gobierno nacional al SUNDEE, esta institución no tiene personal suficiente para cumplir sus funciones, en muchos casos son trabajadores pagados por la gobernación, además han sido despojado de poderes y no les permiten fiscalizar precios si no tienen el permiso del SUNDDE desde Caracas, por eso se observa en todos los anaqueles de abastos, supermercados, mercados y buhoneros con los alimentos y otros productos con sobreprecios. Hay un doble discurso. Aquí no hay precios justos, jamáshanlogrado doblegar la especulación, más la escasez y desabastecimiento hace imposible conseguir los productos regulados.