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lunes, 7 de agosto de 2017

Pisotear las libertades democráticas es incompatible con los valores de la izquierda

Por: Corriente Ensemble (Juntos)

Nota de Laclase.info: El gobierno reaccionario de Maduro empieza a despertar rechazo en sectores de la izquierda internacional que anteriormente le apoyaban. En este sentido se inscribe la declaración de la Corriente Ensemble (Juntos) integrada por cuatro de las nueve organizaciones que forman el Frente de Izquierda francés. Dicho frente llevó en las últimas elecciones como candidato presidencial a Jean Luc Mélenchon, de filiación chavista. Esto muestra la creciente crisis del chavismo a nivel internacional, cuyas organizaciones y referentes generalmente oscilan entre el apoyo acrítico a Maduro y un silencio vergonzante ante la represión y el ajuste, mientras que con frecuencia cada vez mayor hay críticas y rupturas con el gobierno madurista.

A continuación presentamos el texto completo de la declaración de la corriente Ensemble:

Pisotear las libertades democráticas 
es incompatible con los valores de la izquierda


La dramática situación de Venezuela es un llamado a aquellos y aquellas que luchan por un mejor futuro para la humanidad. La elección de Hugo Chávez había sido una esperanza para todos los pueblos de América Latina y, más globalmente, para toda la izquierda emancipatoria a través del mundo. Sus primeras reformas, que permitieron la implementación de grandes avances sociales para los más pobres y su integración en la vida democrática con una incipiente participación popular, fueron combatidas por la derecha, los medios de comunicación dominantes y la oligarquía sostenida por los Estados Unidos, como lo ilustra la tentativa de golpe fallida de abril de 2002. Sin embargo, el régimen de Hugo Chávez no modificó el funcionamiento básico de la economía venezolana basada en la renta petrolera; el país se mantuvo, por lo tanto, dependiente de la evolución del mercado mundial y de sus exportaciones de petróleo, notablemente hacia los Estados Unidos. Esta dependencia de la economía rentista alimentó el crecimiento de una burguesía insertada en el aparato del Estado y de una corrupción que se desarrolló a la par de la incapacidad del régimen para asegurar una actividad económica productiva creadora de riqueza, de dónde proviene el crecimiento de la inflación hoy mutada en hiperinflación.

Más aún, y este es probablemente el punto esencial, el régimen político instaurado por Hugo Chávez no rompió con una enfermedad crónica de la política latinoamericana: el caudillismo cuya relación con las clases populares está marcada por el paternalismo y la verticalidad. La incapacidad de la “revolución bolivariana” de crear las condiciones de una participación real y permanente de las clases populares en el debate democrático, y por lo tanto la decisión sobre las cuestiones estratégicas del país o la implementación de una democracia plebiscitaria se han revelado como obstáculos mayores para la resolución de los problemas políticos del país en el momento en el que quien aseguraba la cohesión, Hugo Chávez, desapareció.

En una situación económica y social caótica, acentuada por la inseguridad personal, el gobierno de Maduro ha elegido la huida hacia adelante con el sólo objetivo de mantenerse en el poder. Después del desaguisado que constituyó la victoria de la oposición en las elecciones legislativas de 2015, y después de haber intentado aniquilar los poderes de la nueva Asamblea; la elección de una pseudo Asamblea constituyente representa un nuevo golpe con un proyecto de constitución que desafía el principio de sufragio universal, una persona siendo igual a un voto. A ésta farsa electoral se suma la represión de opositores políticos, la violencia cotidiana contra los manifestantes que han causado decenas de muertos y centenas de heridos y, despreciando incluso la constitución chavista, la negativa a organizar el referéndum revocatorio presidencial y el bloqueo de las elecciones de gobernadores previstas para el 2016. Venezuela ya no es hoy un Estado de derecho, algo que no podría esconder la retórica anti-imperialista del gobierno.

El pueblo venezolano no tiene nada que ganar del enfrentamiento entre el gobierno de Maduro y las capas parasitarias ligadas al aparato del Estado, que lo sostienen, y la oposición dominada, a pesar de sus contradicciones, por una derecha revanchista y neoliberal. La derecha venezolana no tiene lecciones que dar en materia de democracia, ya que ha usado todos los recursos violentos posibles para destruir los logros populares. Apoyaremos todas las iniciativas provenientes de la izquierda venezolana, ligada o no al chavismo, para construir una alternativa democrática y encontrar las vías y los medios de salir de este enfrentamiento mortífero. Es al pueblo venezolano al que corresponde tomar su destino en sus manos.

4 de agosto de 2017.

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