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lunes, 7 de noviembre de 2016

Diálogo, la gran estafa


Por: Emilio Bastidas

La traición de la dirección de la MUD, al sentarse a dialogar con el gobierno, impidió que el 3 de noviembre se realizara la movilización más grande de las últimas décadas contra el gobierno y el diseño de un régimen totalitario, profundamente reaccionario y corrupto.

La gran movilización “Toma de Venezuela” que se celebró el día 26 tuvo la contundencia de poner contra las cuerdas al régimen de Maduro y a los propios dirigentes de la MUD. Nadie esperaba el ímpetu de la misma. Millones marcharon de manera decidida y con la responsabilidad de defender el derecho democrático al Referendo Revocatorio para sacar a Maduro, además de exigir comida, medicinas, salud y seguridad.

La mayoría de las marchas que se hicieron en las ciudades desbordaron las directrices de recorrido de la MUD. En Caracas la gente quería llegar a Miraflores, los dirigentes de la MUD se aterraron y para evitarlo, huyeron hacia adelante convocándola para el 3 de noviembre.


El Gobierno y la dirección de la MUD ganaron tiempo para desmontar la movilización con la venia del santo papa y se consumó así la traición a millones de venezolanos y venezolanas que ese jueves 3 hubiesen estado como ríos en las avenidas de Caracas y el resto del país.

El diálogo de cogollos, bendecido por el Papa, no está al servicio del pueblo pobre

Hoy el Imperialismo, el Vaticano, Unasur y gobiernos de todo el mundo avalan, en nombre de la democracia, que se haya instalado el diálogo para resolver las diferencias.

Ahora bien, la verdad de lo que se busca en este diálogo es frenar la movilización y la lucha de los asalariados y del pueblo pobre por sus intereses. De hecho liquida el derecho consagrado en la Constitución como lo es el Referendo Revocatorio, para sacar a Maduro.

Por otro lado, se pretende llegar a acuerdos para salvar al régimen de caer aparatosamente y que se brinden garantías a las direcciones de los partidos de la MUD, para que puedan participar y repartirse en mejor proporción la renta del petróleo y del arco minero, así como gozar del espacio que brinda el poder político.

Mientras defienden intereses propios para seguir expoliando las riquezas del país, los venezolanos ganan hambre, enfermedades, muertos, represión. En fin, crece la ruina en un país que paradójicamente tiene inmensas riquezas naturales.

Movilización para sacar al Maduro 

Sólo la movilización es garantía de que el pueblo venezolano pueda revertir la ruina del país, parar el hambre e impedir los efectos nefastos de un diálogo llevado a espaldas de los asalariados y del pueblo necesitado.

Hay que rescatar y fortalecer las organizaciones naturales y propias de los asalariados y pobres del país. Sindicatos, Centrales y Federaciones de Trabajadores y Trabajadoras, Consejos Comunales, Juntas Vecinales, Gremios, Asociaciones de sectores oprimidos, Centros de Estudiantes, Estructuras Campesinas, Colegios y Asociaciones Profesionales, madres de los barrios que pasan hambre, líderes de calles. En fin, la lucha es de todos y desde las bases con absoluta autonomía del gobierno y los partidos, y así, rescatar la democracia real y revolucionaria al servicio de los intereses de los de abajo.

La presión en las calles logrará la salida del presidente, responsable político de la ruina del país. Pero además, impedirá la consolidación de un régimen totalitario y reaccionario que hoy dirige Maduro, pero mañana puede dirigirlo cualquiera de los aspirantes incluidos los de la MUD.

Asamblea Nacional Constituyente 

Para frenar la instancia antidemocrática, de los cogollos, debemos exigir la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, libre y soberana con plenos poderes por encima de los existentes, para además de evitar el colaboracionismo de la mesa, poder decidir sobre la economía, la soberanía agrícola, la educación y la organización política del país.

Dentro de sus primeras medidas, debe estar, reestructurar todos los poderes y funcionamiento político del país para sacarnos de encima este régimen diseñado para el totalitarismo represivo y corrupto. Tenemos que instaurar una democracia real, desde las bases, con vigencia plena de las necesidades e intereses de todos los sectores oprimidos y explotados del pueblo.

En economía es urgente declarar moratoria en los pagos de la deuda externa para tener liquidez inmediata e invertirla en un plan de Emergencia Económica Nacional y revertir la crisis que ocasiona hambre en nuestras familias.

Se deben repatriar los capitales, de los ladrones del gobierno en cuentas en el extranjero, cuanto antes. Pero además establecerles juicio y castigo.

Para garantizar la soberanía alimentaria y no depender sólo de importaciones en materia alimentaria, hay que llevar adelante una verdadera Reforma Agraria, libre de los burócratas y corruptos del gobierno actual y de los terratenientes de antaño. Tierra, maquinaria y apoyo técnico para quien trabaje la tierra.

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