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martes, 25 de octubre de 2016

Grupo de investigadores de la UCV expone consecuencias ambientales nefastas del proyecto Arco Minero


I.Z.E.T. // Fac. Ciencias UCV

Un grupo de científicos del Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela [*], consideramos importante solicitar información acerca de las fases y procedimientos del Macroproyecto Arco Minero promulgado en Gaceta de la República Bolivariana de Venezuela bajo el Decreto 2.248. Hasta los momentos se desconocen cuáles son los planes de mitigación y recuperación de las áreas que serán afectadas por la actividad de la megaminería, información que hasta los momentos es desconocida para los ciudadanos de la nación.

Debido a la gran extensión y ubicación del proyecto nos encontramos en la obligación de alertar a la nación de las posibles consecuencias ambientales que se pueden derivar de llevar a cabo actividades de megaminería en una de las áreas más diversas del país. Entre las consecuencias ambientales que consideramos más importantes están:

La actividad minera, tal y como está planteada, fragmentará los ecosistemas de la zona, en su mayoría bosques, provocarán una importante pérdida de especies tanto de flora como de fauna, algunas de las cuales ya se encuentran amenazadas. Es de destacar que muchas de las especies de la zona son endémicas, es decir, no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.

Los bosques continuos que queden en pie correrán riesgo de degradarse progresivamente dada las severas condiciones que tendrán las áreas deforestadas, las cuales propician sequias locales, mayor efecto del viento que favorecerá la continua caída y muerte de árboles que queden expuestos.

La zona del sur del Orinoco representa el área con mayor biodiversidad del país. Se estima que más de la mitad de especies de la fauna del país habita en esta zona del territorio nacional, entre las que se incluyen especies emblemáticas como el manatí, la tonina rosada, el caimán del Orinoco y la tortuga Arrau. Especies que ya se encuentran amenazadas.

La inevitable perdida de especies de fauna que se producirá de llevar a cabo esta actividad en la extensión propuesta en este proyecto, hará difícil la recuperación de estos ecosistemas, pues se estarán eliminando especies que cumplen funciones importante en la naturaleza.

El tipo de minería planteada, producirá la modificación del terreno y pérdida de suelo. En las áreas que requieren la minería a cielo abierto resulta difícil la recuperación de los ecosistemas. Esta actividad generará una enorme cantidad de sedimentos que tendrán a su vez compuestos contaminantes como en el caso del cianuro, que se convertirán en un pasivo ambiental. La deforestación masiva impactaría la región más antigua del planeta, a la cual le ha llevado más de 4.000 millones de años desarrollarse sin posible recuperación.

En cuanto a la salud también se tendrán efectos catastróficos. Por ejemplo:

Las zonas deforestadas y donde se generen pozos de agua representarán condiciones idóneas para las especies de los mosquitos Anopheles darlingy y Anopheles marajoara trasmisores del plasmodium causante de la Malaria. Actualmente, la región del estado Bolívar ya es foco de malaria a causa de la deforestación por minería.

La contaminación atmosférica por compuestos orgánicos volátiles y partículas en suspensión, producto de las voladuras y remoción de terreno, producirían enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como también aumento de migrañas, gastroenteritis, enfermedades en la piel y riesgos de cáncer en diferentes órganos vitales. Debido a que las partículas en suspensión pueden tener una trayectoria aérea importante a diferentes áreas del país, se generaría brotes de enfermedades en zonas alejadas al área del proyecto minero.

Adicionalmente, dichas partículas se depositarán en las hojas de las plantas, impidiendo la fotosíntesis y produciendo daño en los árboles locales así como también en áreas agrícolas del país debido a la dispersión aérea, afectando la seguridad alimentaria de diferentes zonas de la nación.

A pesar de que se piensa que el cianuro es menos contaminante que el mercurio, ya que este compuesto puede descomponerse de forma natural en el ambiente dando productos no tóxicos, esto sólo podría ocurrir si el cianuro se encuentra en bajas concentraciones y en condiciones de un medio neutro con suficiente luz solar. Sabemos, por experiencia de otras actividades mineras en la región, que para poder disolver oro se necesitan 350 mg de cianuro por litro de agua, y en un proyecto de esta magnitud se necesitaría miles de litros de agua y en caso de un accidente de derrame de cianuro, el cual es factible ya que ha ocurrido en otras zonas de Latinoamérica (Ej: Mina Veladero Argentina,) la descomposición natural podría ser poco probable ya que extensas áreas de la cuenca del Orinoco son zonas oscuras y muy turbias, que impedirían la descomposición.

El daño en los ecosistemas acuáticos de la región, debido a la tala de bosques, erosión de los suelos, sedimentación en los cursos de agua y alteración del régimen fluvial por embalses y distritos de riegos afectará irremediablemente la biodiversidad acuática y los recursos pesqueros continentales del país.

Todos los sedimentos y químicos producidos por la minería, desembocarían en el Océano Atlántico y el Mar Caribe a través del Delta del Orinoco, lo que ocasionará importantes implicaciones en otros ecosistemas marino costero y oceánico, dentro y fuera de nuestras fronteras, alcanzando la región del Caribe Sur (no sólo nuestra costa e islas oceánicas, sino que podría alcanzar a las Antillas holandesas) y el Caribe oriental (desde las Antillas menores hasta Puerto Rico).

Buena parte de la alta productividad pesquera del noreste del país se debe a la influencia del río Orinoco y sus aguas enriquecidas en nutrientes. No obstante, si las concentraciones de micronutrientes aumentan significativamente ante aportes antropogénicos, tal como se espera con las actividades mineras, se produciría un colapso del sistema costero con altas consecuencias sobre los recursos marinos pesqueros del país.

Se espera que la actividad minera genere una alta descarga sedimentaria que traería cambios negativos en la producción pesquera en la región del Caribe Este. Aún sin realizar el proyecto del Arco Minero, se ha reportado que en época de abundantes lluvias hay descensos significativos en la salinidad y aumentos importantes en la temperatura, que generan alta susceptibilidad en peces a infecciones bacterianas. Igualmente, se ha reportado que a través de la descarga del río Orinoco puede ocurrir la dispersión de patógenos producto de contaminantes de origen antropogénico, provocando mortandad masiva de peces en la región.

Finalmente, hay que destacar que la temporada de huracanes del Atlántico coincide con la época de mayor descarga de agua del río Orinoco. Las evidencias demuestran que la intensidad y duración de la mayoría de los huracanes más destructivos de la historia en la región, han sido influenciados por la interacción atmósfera-océano con la descarga de los ríos Orinoco y Amazona justo antes de llegar al Caribe. Esto implica que al generar aguas aún más cálidas debido al incremento de la descargas del río Orinoco producto de la megaminería, se generarán período de huracanes más vigorosos a los observados en los últimos meses.

De acuerdo al escenario ambiental planteado, recomendamos no solo realizar las evaluaciones ambientales que se requieran en el marco del proyecto, sino analizar el costo de la pérdida del ecosistema y los pasivos ambientales que deriven del mismo.

Sabemos que es necesario el desarrollo económico y tecnológico del país, pero respetando la legislación que rige la materia, garantizando la conservación de los ecosistemas y con ellos los servicios que estos ofrecen. Los bloques de explotación minero del proyecto incluyen varias Áreas bajo régimen de administración especial, cuya figura debe y tiene que ser respetada.

Existen países en la región, como el caso de Costa Rica, que han preferido otras actividades económicas antes que la megaminería y por ende se están dirigiendo un desarrollo sostenible. Nosotros, de desarrollar este proyecto, perderíamos la oportunidad de:

1. Aprovechar una región rica en biodiversidad de especies, de ecosistemas y culturas que permitiría el desarrollo del turismo.

2. Aprovechar especies endémicas con gran valor para la industria farmacéutica y agroalimentaria,

3. Ser ejemplo de un desarrollo que empodere a sus comunidades y las haga salir de la dependencia y de la pobreza.

4. Conservar uno de los grandes reservorios de carbono del planeta.

El resguardo y manejo responsable de las riquezas de la Guayana venezolana le permitiría no solo a Venezuela sino al planeta el equilibrio y la posibilidad de tener un desarrollo sostenible que le garantice a las generaciones futuras un ambiente sano y la posibilidad de vivir en una sociedad en equilibrio, en paz y con igualdad de oportunidades. Tenemos un gran compromiso con esta tierra, han sido muchas las injusticias que se han venido sucediendo, es hora de que la razón y la cordura prevalezca.

[* Los investigadores universitarios que suscriben esta declaración son: Estrella Villamizar, Mayida El Souki, Luisa Villalba, Ana Teresa Herrera, Ana Yranzo, Marcia Toro, María Eugenia Grillet, Diego Griffon y Gabriela Rodríguez.]

[Tomada de http://desarrollosustentable.com.ve/consecuencias-ambientales-del-proyecto-arco-minero.]

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