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lunes, 31 de julio de 2017

Ni Venezuela ni la lucha por la salida de Maduro, caducan este domingo 30-J


Por Nélson Gámez

De todo se ha dicho con respecto a la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente convocada por el espurio presidente Nicolás Maduro. Argumentos van y vienen, algunos inteligentes y otros definitivamente con poca fundamentación. Pero los hay también bastantes estúpidos y provienen precisamente de aquellos que fungen como voceros o líderes de los partidos políticos agrupados en la MUD y de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Tales voceros intentan convencer a la población para que no respalden el esperpento que promueve Maduro, Diosdado Cabello y las cúpulas podridas del PSUV y de las Fuerzas Armadas, agitando un sinnúmero de fantasmas como el “comunismo”, “Cuba”, “las “expropiaciones” y tantos otros argumentos necios con el objetivo de aterrorizar política e ideológicamente, pero que también pueden terminar desmoralizando a los luchadores cuando este domingo en horas de la noche aparezca la siniestra figura de Tibisay Lucena blandiendo la conocida frase “tendencia irreversible”, los Xs millones de votos sufragados y los nombres de los integrantes de la funesta constituyente madurista.

Obviamente, remover estos fantasmas no obedece a la inocencia o inexperiencia de tales portavoces. Por el contrario, ellos lo hacen con plena conciencia de que es la mejor oportunidad para “vacunar” a la población contra los peligros del comunismo, de las expropiaciones o que en perspectiva Venezuela llegue a ser una nueva Cuba.

Más que nadie ellos son conocedores que en Cuba a pesar de que se expropió los medios de producción a los empresarios, que se nacionalizó la banca y se desarrolló una reforma agraria, a duras penas solo llegó a ser una economía en transición del capitalismo hacia el socialismo regida por una cúpula burocrática, pero jamás alcanzó la etapa del comunismo. 


Pero sobre todo saben que los famosos dirigentes del “comunismo” cubano fueron sus leales socios en la tarea de evitar nuevas revoluciones en territorio americano y sobrevivieron durante muchos años en virtud a los acuerdos secretos entre el imperialismo, la nomenclatura stalinista de la vieja URSS, el Vaticano y la mirada complaciente de todos los gobiernos de la región, encubiertos bajo un criminal bloqueo que sólo afectaba al pueblo cubano mientras la burocracia gozaba de todo tipo de privilegios. Y saben de sobra que esos “comunistas” fueron sus aliados perfectos en la tarea revertir las conquistas de la revolución cubana y la restauración del capitalismo con el beneplácito de todos los explotadores del mundo. Así, que en este furibundo anti-comunismo y anti-cubanismo, existe una buena dosis de doble moral en su discurso hipócrita,

Las elecciones y la instalación de la ANC no son una derrota del pueblo

Pero también estos dirigentes han entronizado una matriz de opinión apocalíptica, que señala que de producirse las elecciones a la tramposa Asamblea Nacional Constituyente, estaríamos asistiendo a los funerales de la democracia y a la instauración de la dictadura, o que a partir de mañana en la noche “deja de existir la República”.

Nada más alejado de la realidad. Primero que todo y antes que nada es preciso entender que la fulana ANC de Maduro, además de no resolver absolutamente nada, es la expresión de la mayor debilidad de Maduro, las cúpulas del Psuv y de las FF.AA y su imposibilidad de gobernar el país en el futuro inmediato.

Más que una iniciativa política de Maduro para trascender la crisis estructural del chavismo y su modelo económico, político y social; la burda Constituyente no pasa de ser una vulgar maniobra política de último momento para ganar tiempo, eliminar tal o cual proceso eleccionario, pero sin dejar de ser un cascaron vacío con nulas posibilidades de producir un cambio en la dramática crisis gubernamental. Es más, Tareck El Aissami, Diosdado Cabello y el propio Nicolás Maduro son plenamente conscientes que por más que se desarrolle el proceso eleccionario este domingo 30-J e inicie funciones 72 horas después, este esperpento no tiene ninguna legitimidad política y está totalmente incapacitado para tomar decisiones, imponérselas a la población y ser garantes de la continuidad del gobierno. Esa es la realidad.

Maduro y su séquito ya no controla el país. Hace rato perdieron su base social y de ella sólo quedan guiñapos de seguidores que abrumados por el hambre y la miseria tienen que vender su alma al diablo a cambio de una bolsa de alimentos, una tarjeta de crédito y muchas, pero muchas promesas que nunca se cumplirán.

En ese sentido que se realicen las elecciones y que se instale la Constituyente, no significa una derrota de la población ni la consolidación de la dictadura. Sólo significa que el gobierno aún tiene el control de la cúpula de las fuerzas armadas con capacidad de imponer las órdenes a la tropa para que repriman en forma criminal a la población movilizada; y que además tiene los recursos para pagar y dotar a los grupos fascistas de choque denominados “colectivos”. Ese es el único significado, más nada.

Así que no puede generar mucha desazón entre la población que se realicen las elecciones o que se instale la constituyente. El daño ya se lo hemos provocado al gobierno y al régimen con las acciones de calle que venimos realizando desde hace cuatro meses. Los hechos saltan a la vista. El CNE reconoció hace diez días que existían 750 sitios de conflicto en los cuales no se podrían instalar los centros de votación. Luego habló de sitios de votación itinerante en las plazas de los municipios, posteriormente habló que se podía votar en cualquier sitio y a menos de 40 horas de realizarse el proceso comicial, la cara de la desesperanza de la vocera del CNE se hizo patética al manifestar que “descartaba que hubiese la tentación de votar en varios centros” porque según ella en cada centro de votación existiría un dispositivo que obligaría al elector “a contactar al coordinador y este va a mandar un mensaje de texto que va a un servidor que controlamos y ahí vamos a saber si esa persona votó o no”. Estos son los hechos contundentes que demuestren que la opacidad del proceso eleccionario está más que asegurado por parte del gobierno y del CNE, como último recurso para maquillar su agonía.

Si a lo anterior le sumamos los lánguidos actos electorales, sobre todo el de cierre realizado el pasado jueves en la Avenida Bolívar en Caracas, no nos puede llevar a otra conclusión que la asamblea constituyente ya está derrotada políticamente de antemano. Y que de instalarse días después, tendrá la misma invalidez, inefectividad e incapacidad política y operativa que la del TSJ elegido recientemente por los diputados de la MUD en la Asamblea Nacional.

Seguramente se podría haber hecho más. Pero no se logró por los obstáculos interpuestos por los dirigentes de la MUD que prefieren atemorizar a la población con fantasmas y mensajes derrotistas, y levantando acciones de fuerza que estaban programadas porque les atan fuertes compromisos y negociaciones políticas con el gobierno. Lo importante es que todos estos hechos están saliendo a flote, haciendo que miles y miles de luchadores que se juegan la vida a diario, cuestionen y se distancien de estos políticos de oficio.

Allí está el gran secreto de esta gran rebelión. Sigamos luchando con más fuerza y continuemos rompiendo con estos falsos dirigentes, de tal forma que podamos presentar una perspectiva totalmente independiente del Psuv y de la Mud. Sigamos en la calle con el convencimiento que sí hay futuro, porque ni Venezuela ni la lucha acaban este 30-J.


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