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martes, 1 de noviembre de 2016

Gobierno reconoce fracaso de modelo económico con nuevo ajuste salarial en el año


“Ya todos en la calle saben que toda alza salarial mayor al de la productividad
causa inflación”, escribió el economista Ángel García Banchs en su
 cuenta de la red Twitter Foto Archivo


Correo del Caroní
María Ramírez Cabello

En medio de una intensa crispación política, el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció este jueves el cuarto aumento de salario mínimo y la modificación de la base de cálculo del bono de alimentación, para un aumento global de 40%.

Con el ajuste, el salario mínimo pasa de Bs. 22.576 a Bs. 27.092, una variación de 20%; mientras que la base de cálculo del bono de alimentación la modificó de 8 Unidades Tributarias a 12 Unidades Tributarias, para un monto mensual de Bs. 63.720. El bono diario equivale a Bs. 2.124.

Luis Vicente Leon @luisvicenteleon
Mientras mas aumento salarial acumulado ha decretado, más reconoce el gobierno su incapacidad total para estabilizar los precios.
13:32 - 27 oct 2016

Luis Vicente Leon @luisvicenteleon
La solución de la inflación no es aumentar salarios. Eso es una consecuencia. Hay que aumentar oferta y confianza, que necesita racionalidad
13:42 - 27 oct 2016



Los dos componentes, que los funcionarios gubernamentales catalogan como “salario integral”, suman Bs. 90.812, un monto insuficiente para cubrir el alza incesante de los alimentos y los servicios en el país, en el que se proyecta una inflación cercana al 500% al cierre del 2016, la mayor variación de precios del mundo.

Los cálculos privados de la canasta alimentaria dan una idea de la distorsión de los ingresos comparado con la realidad del mercado. La canasta básica familiar, estimada por el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM), se ubicó en Bs. 542.412,79 en septiembre.

Una familia requeriría al menos seis “salarios integrales” al mes para cubrir la cesta de alimentos y servicios, con lo cual debería tener más de un empleo, la realidad de cientos de trabajadores venezolanos.

“El Ejecutivo vuelve a incrementar el salario mínimo como era esperado. También son previsibles sus consecuencias: inflación, alza del negro y cierre de empresas”, expresó el economista de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, en su cuenta en la red Twitter, en la que añadió que “este aumento de salario es una estocada mortal para las pequeñas y medianas empresas, cuyos costos se elevan significativamente”.

El diputado a la Asamblea Nacional y economista, José Guerra, explicó a través de sus redes sociales la clave para distinguir entre salario nominal y salario real: “el primero es los billetes que recibes; el segundo, lo que compras con ellos”. En otro tuit, añadió que para saber si has recibido un incremento del salario real, debes comparar el aumento de tu sueldo en bolívares con el aumento de los precios.

A las numerosas reacciones de mayor inflación con este cuarto aumento salarial, el economista Ángel García Banchs, director de la firma Econométrica, preguntó en su cuenta de Twitter: “¿Ven por qué digo que el populismo se acabó? Ya todos en la calle saben que toda alza salarial mayor al de la productividad causa inflación”.

El economista de Ecoanalítica, Carlos Miguel Álvarez, resaltó en la red de microblogging que con el hecho de que el ticket de alimentación represente el 70% del salario integral, “el Gobierno básicamente nos dice que solo se trabaja para comer”.

“El ajuste salarial en 2016 ha sido importante, sin embargo, esto no soluciona el problema de fondo: un modelo económico agotado”, añadió.

Precarización del salario

El bono de alimentación es más del doble del salario mínimo, una desproporción que organizaciones como Provea han señalado representa una precarización del salario, “pues incrementa el porcentaje no salarial del ingreso percibido por el trabajador que labora bajo relación de dependencia”.

“Estos mecanismos que permiten otorgar en apariencia un mayor ingreso pero sin incidencia salarial, son técnicamente conocidos como desalarización, y representan un fenómeno muy preocupante en tiempos de alta inflación”, advirtió Provea en 2015.

La organización alertó esta desalarización, cuando se creó el cesta ticket socialista. En esa ocasión, alertó que Venezuela regresaba bruscamente a finales de la década de los 80 del siglo pasado, época en que más de la mitad de la remuneración mínima al trabajo se pagaba a través de bonos y complementos carentes de incidencia en prestaciones sociales, aguinaldo, vacaciones, horas extras y otros conceptos de naturaleza salarial.

“En el caso de las prestaciones sociales, debido a que el cesta ticket socialista carece de efectos salariales no se pueden capitalizar sus efectos, lo que reduce aún más la ya mermada capacidad de ahorro del trabajador o trabajadora”.

¿Y en tiempos de importación?

En tiempos de importación masiva de alimentos de naciones como Brasil y Colombia, las preocupaciones aumentan pues hasta ahora, al menos en el caso del estado Bolívar, los comerciantes señalan que adquieren los rubros con divisas adquiridas en el mercado paralelo.

Este mercado ha sufrido una depreciación en los últimos días y, al cierre de este jueves, se cotizaba en Bs. 1.385, aunque fuentes precisan que en niveles corporativos de mayor transacción cambiaria alcanza a Bs. 1.700, con lo cual el nuevo “salario integral” se desvanece.

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