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sábado, 26 de noviembre de 2016

Debate: Extravío de la política económica sólo depara más pobreza a la vista


Correo del Caroní

María Ramírez Cabello
mramirez@correodelcaroni.com


El repunte de la inflación, que ha generado escasez de papel billete, obliga al Ejecutivo a emitir nuevas denominaciones

Cifras por el suelo

● 515% Es la inflación anualizada de la canasta alimentaria familiar, entre octubre de 2015 y el mismo mes de 2016, según cálculos del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros.
● 35,19% Era la tasa de uso de la industria venezolana a mediados de 2016, según encuesta de coyuntura de Conindustria.
● 17% Es el déficit fiscal del sector público respecto al Producto Interno Bruto, según la firma Econométrica.

Desde el punto de vista técnico, los economistas no tienen cómo proyectar el desenvolvimiento de la economía ni al cierre de 2016 ni en la primera mitad del 2017.
En el ámbito oficial, el Banco Central de Venezuela (BCV) silenció la totalidad de los indicadores, que permiten a las empresas planificar, a los trabajadores negociar y al ciudadano común, saber el porqué de la fugacidad de sus ingresos.


Empero, los indicadores de la realidad se han vuelto cada vez más evidentes. Alarmante pérdida de peso, personas hurgando en la basura, colas kilométricas por rubros subsidiados, alimentos importados con escasa rotación, desempleo, profesionales con rebusques o segundos y terceros trabajos para sobrevivir, proliferación de mercados de segunda mano y un largo etcétera.

En la realidad y en los pocos cálculos de organizaciones privadas es que los economistas se basan para decir, y la mayoría coincide, en que de no haber un cambio político y económico en los próximos meses, las perspectivas son mayor pobreza, inflación y contracción económica en la puerta de 2017, una receta que se ha repetido en los últimos años.

“Si no tenemos el comportamiento de la balanza de pagos, la caída del Producto Interno Bruto (PIB), la variación de la inflación y ni siquiera el presupuesto nacional que se comprometieron a publicar el 14 de octubre, es muy difícil hacer estimaciones. Lo más evidente es que vivimos en una incertidumbre que tiene que ver no solo con la arbitrariedad con la que el presidente Chávez llevaba la política económica, sino que ahora estamos a oscuras”, aseguró el economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Ronald Balza.

Organizaciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su último informe de octubre de 2016, proyectaron una inflación al cierre del año de 475,8% y un repunte a 1.660% en 2017, aderezado con un retroceso de 10% y 4,5% del PIB este año y en 2017, respectivamente.

Sin parámetros para planificar

“El proceso de destrucción ha sido muy acelerado en los últimos tiempos. La situación podría ser mejor si el Gobierno tomara decisiones o publicara las cifras y, sin dudas, la situación será peor, a medida que avanzamos en la dependencia de las importaciones”, en un contexto -añade Balza- en el que el país posee al menos tres tipos de cambio, sumamente dispares, y las importaciones se convierten en un problema.

“Que veamos alimentos en los supermercados no significa que podamos comprarlos. El proceso de destrucción es muy fuerte, por eso es que cada vez que el Gobierno hace algo para ‘aliviar’ genera un problema mayor porque todo se hace mal. Cuando aumenta salarios, lo hace a costa de las empresas y con un billete de Bs. 100 como mayor denominación lo que provoca que haya escasez de efectivo”, agregó.

Con un dólar paralelo tres veces superior a la divisa oficial del Sistema Marginal de Divisas (Simadi), Balza prevé que los precios crecerán a una “velocidad tremenda” y va a ser difícil planificar tanto el consumo como la inversión. “Es un proceso de contracción económica complejo”, apunta.

El salto se observa en productos tan sencillos como un paquete de azúcar importado de Brasil, por la frontera con Bolívar, que en octubre costaba Bs. 1.800 y, a finales de noviembre, roza los Bs. 3.600, una variación de 100%.

Para el economista Douglas Becerra, el proceso inflacionario ha ido al ritmo del crecimiento de la base monetaria, que subió 144% en los primeros 10 meses del 2016. “El alza del tipo de cambio ha sido consistente”, indica.

Estás cobrando y pagando y quedas deficitario. Nos pasa a la mayoría, así que tocará quizás pasar las navidades en familia, apoyarse mutuamente y saber que vienen tiempos complejos”. Douglas Becerra


Cesación de pagos latente


Sin embargo, Becerra destaca que el devenir económico del fin de 2016 y entrada a 2017 va a depender de la probabilidad de un default o cesación de pagos de las obligaciones por parte del Ejecutivo. “Nos acercamos paulatinamente a un colapso macroeconómico, un término técnico que ocurre cuando el Estado pierde la política económica y la economía se ajusta sola o se debe hacer un programa de ajuste para ordenar las cargas. Si entramos en default todo lo que compramos debemos pagarlo en dólares o al tipo de cambio del momento y descubriríamos lo pobres que somos como país”.

El economista advierte que, precisamente, la escasez de alimentos es un mecanismo para alargar la llegada de esta situación. “Nuestras reservas operativas rondan aproximadamente los 800 millones de dólares, imagínate el grado de inestabilidad o incertidumbre en la que estamos parados. Si el default llega, posiblemente los que tienen papeles demanden al Estado, las cuentas del país se cierren y las operaciones financieras con el resto del mundo se deban hacer de contado”.

En este caso, apunta, la inflación de 2017 podría coincidir con las estimaciones del FMI. “Si no entramos en default, serían niveles de 500%, pero se parte de la idea de que se podría cambiar la situación política el próximo año”.

“El país se está secando y vamos a entrar a un nivel de pobreza y austeridad enorme. Probablemente nos va a pasar lo que le pasó a Perú después de la hiperinflación, porque esta situación se ha vivido en la región”. Ronald Balza

¿Qué hacer en casa?

El economista Ronald Balza sostiene que después de tantos meses en debacle económica, muchas familias saben manejarse con escasos ingresos, por lo que solo añade que “hay que ser prudentes y protegerse del modo que sea”, consciente de que la crisis no afecta a todas las personas por igual.

Becerra suma que frente a un panorama crítico, se deben buscar mecanismos para que el sector privado vuelva a invertir y presionar para que haya una salida electoral. “El país se está secando y vamos a entrar a un nivel de pobreza y austeridad enorme. Probablemente nos va a pasar lo que le pasó a Perú después de la hiperinflación, porque esta situación se ha vivido en la región”, recordó.

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