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La voz de los liberados
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Leinys Quijada: “Para nosotros estar allí era eterno pero durante el tiempo que estuvimos allí estuvimos fortalecidos en Dios”.
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Rederick Leiva: “Gracias a todos aquellos compañeros que hicieron realidad este logro, a toda la colectividad y a Venezuela que en unidad sí se puede”.
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Heberto Bastardo: “Lo que les digo de todo corazón, con toda humildad… le doy gracias a Dios, y a todos”.
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Por Clavel A. Rangel Jiménez
Al caer la noche en el corazón de Vista al Sol, los trabajadores Heberto Bastardo, Leinys Quijada y Rederick Leiva salieron en libertad del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) donde estuvieron recluidos durante ocho meses.
El secretario de organización de Sutiss, José Meléndez, sostenía la boleta que les dio el beneficio de ser juzgados en libertad (y que ahora los mantiene en régimen de presentación cada 15 días), mientras los abrazaba con la promesa -dijeron- de no llorar.
Pero les fue imposible. Todos lloraron y todos, absolutamente todos, estaban expectantes ante la reacción de los detenidos que, al menos hasta septiembre de 2014, eran aliados y mano derecha del presidente del sindicato siderúrgico, José Luis Hernández, el histórico rival de quien, en ese instante, los tomaba de las manos luego de una larga polémica política.
Un grupo de no más de 80 personas los alzó y arrastró hasta un camión donde los esperaba un micrófono y cornetas. Allí todos rumoraban. “No, yo no creo que el pana diga nada”, comentaba un seguidor de Alianza Sindical antes que Leiva hablara. “Quién sabe vale, esta vaina es demasiado grande”.















